Ministerios Plenitud De Vida
 Afirmaciones del Hombre y la Mujer Biblicos

AFIRMACIONES

Concilio del Hombre y la Mujer Bíblicos

 

Basado en un entendimiento de la enseñanza bíblica, afirmamos lo siguiente:

 

  1. Tanto Adán como Eva fueron creados a imagen de Dios, iguales ante Dios como personas y distintos en su masculinidad y feminidad.

  1. Las distinciones entre los papeles masculino y femenino son ordenadas por Dios como parte del orden creado y debería encontrar eco en cada corazón humano.

  1. El liderazgo de Adán en el matrimonio fue establecido por Dios antes de la Caída y no fue el resultado del pecado.

  1. La Caída introdujo las distorsiones en las relaciones entre hombres y mujeres.

    1. En el hogar el liderazgo amoroso y humilde del esposo tiende a ser reemplazado por, ya sea dominio o pasividad; la sumisión voluntaria e inteligente de la mujer tiende a ser reemplazada por usurpación o servilismo (bajeza).
    2. En la iglesia el pecado inclina al hombre hacia un amor mundano de poder o una renuncia  a sus responsabilidades espirituales, e inclina a las mujeres a resistirse a las limitaciones en sus papeles (como mujer), o negligir (descuidad) el uso de sus dones en ministerios apropiados.

  1. Tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento manifiestan la igualdad del alto valor y dignidad que Dios puso a los papeles (o funciones) tanto de los hombres como de las mujeres.  Ambos Testamentos también afirman el principio del liderazgo masculino en la familia y en la comunidad del pacto.

  1. La redención en Cristo apunta hacia quitar las distorsiones introducidas por la maldición.

    1. En la familia, los esposos deben dejar el liderazgo egoísta o áspero y crecer en amor y cuidado por sus esposas; las esposas deben dejar de resistirse a la autoridad de sus esposos y crecer en sumisión voluntaria y alegre al liderazgo de sus esposos.
    2. En la iglesia, la redención en Cristo da a los hombres y a las mujeres una porción igual de las bendiciones de la salvación; sin embargo, algunos papeles de gobierno y enseñanza dentro de la iglesia están restringidas a los hombres.

  1. En todo en la vida, Cristo es la guía y autoridad suprema para los hombres y las mujeres, de modo que ninguna sumisión terrenal –doméstica, religiosa, o civil – jamás implique un mandato para seguir una autoridad humana al pecado.

  1. Tanto en los hombres como en las mujeres, el sentir del llamado al ministerio nunca debería ser usado para hacer a un lado el discernimiento bíblico para ministerios particulares.  Por el contrario, la enseñanza bíblica siempre debería ser la autoridad para probar el discernimiento subjetivo de la voluntad de Dios.

  1. Con la mitad de la población mundial fuera del alcance del evangelio; con la innumerable gente perdida en esas sociedades que no han escuchado el evangelio; con la tensión y las miserias de la enfermedad, malnutrición, desamparo, analfabetismo, ignorancia, vejez, adicción, crimen, neurosis, y soledad, ningún hombre o mujer que siente un deseo de dar a conocer la gracia de Dios en palabra y obra, debe jamás vivir sin un ministerio para la gloria de Cristo y el bien de este mundo caído.

  1. Estamos convencidos que la negación o negligencia de estos principios guiará a consecuencias destructivas y crecientes en nuestras familias, nuestras iglesias y, a la larga, en nuestra cultura.

 

Afirmaciones de The Denver Statement del Concilio del Hombre y la Mujer Bíblicos, fundado en 1987